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samedi 16 juillet 2016

Figura paterna

Escena final de la película "Father figure 2".



Anthony Holloway, Paul Johnson, Park Wiley y Parker Williams




Parker y Paul están tratando de dormir un poco, cuando son sorprendidos por sus hijos, Anthony y Park, quienes los despiertán al chuparles sus pollas y culos. En ese momento, Anthony y Park se dan cuente que están chupando las pollas de sus propios papás.

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dimanche 15 mai 2016

Tres





Esta escena de TRES, este threesome, es una de las escenas de la película Kept (Falcon Studios) dirigida por -OMG!- la/el inefable Chi Chi la Rue. Y Kept (participio del verbo inglés  to keep) admite como traducción al español, entre otras muchas, la voz guardado. ¿Guardado dónde? En el armario, claro -in the closet- ¿Dónde si no? Por suerte esta película se editó en 2004, año en que se abrieron muchos armarios por todo el mundo, muchos más de los que uno hubiera imaginado jamás. Y así, los amantes de este película mantienen su amor guardado en el armario, lejos de las miradas ajenas, en secreto, sólo para ellos. Dado que la especialidad de Chi Chi la Rue es la coctelera, le ha salido una película variadita: rimming, tíos tatuados, orgías, tríos y un poco de joven/maduro, algo que nunca falta en los films de este/esta director/directora.

Los chicos de esta escena son, Kent Larson (el tipo sentado en el sofá)  Leo Bram y el jovencito (es un decir) Bobby Williams. Estos dos últimos amantes despechados a causa del primero... ¿Qué solución hay? ¿Pueden reconducir su vida amorosa Bram y Williams? ¿O deberán compartir el amor que sienten hacia Larson en forma de relación abierta, que en la cama se trasnformaría en un trío? No lo sabemos, y nos remitimos a la frase publicitaria de Kept, con que la que anunció en 2004. Y la frase dice así: los caminos del verdadero amor tienen muchas distracciones...







Gracias a A. Miranda por su sugerencia.
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lundi 25 avril 2016

Día duro para un profesor.


Yo lo único malo que le veo a este vídeo es que nos lo sirven en baja calidad (360p máximo) y hombre, a  estas alturas de siglo, podrían haberlo procesado a HQ como mínimo (lo de HD lo dejamos pal siglo que viene) Por lo demás, dos peazos tíos como fuertes y altos como armarios, y que además son profesores y que se lían entre ellos en un descanso entre clase y clase... ¿No te da morbo?



Bueno, si alguien tiene alguna información sobre este vídeo que nos la haga llegar.
Muchas thank yous.
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lundi 18 avril 2016

El hijo del vecino. Parte 4

Del estudio Men.com.


Última parte de la serie, protagonizada por:
Rafael Alencar, Dylan Knight, Jack Radley, Zac Stevens y Johnny Rapid.


Cuando Rafael Alencar necesita su coche lavado, llama a cuatro jóvenes sementales que harían casi cualquier cosa para poder ser follados por su gigantesca verga. Dylan Knight, Jack Radley, Zac Stevens y Johnny Rapid alinean sus culos para que Rafael pueda romperlos uno por uno. A continuación, cada uno de los cuatro chicos se turnan en una doble penetración para ser completamente recompensados por su trabajo duro.

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lundi 11 avril 2016

El hijo de mi vecino. Parte 3

Del estudio Men.com.



Protagonizado por Rafael Alencar y Dylan Knight.



La reputación de Rafael se há extendiendo por la ciudad y el cachondo Dylan Knight necesita experimentar de esa enorme verga por sí mismo. Dylan se detiene en la casa de Rafael, mientras que su mujer está de compras y, básicamente, le pide a Rafael que agrande su agujero. Rafael se resiste en un principio, pero termina realizando los deseos de Dylan ensartándole su enorme verga.


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vendredi 8 avril 2016

Make room for daddy vol 6. (Hazle sitio a papá, Vol 6)

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Decía en el post anterior que no solíamos poner vídeos de amateurs por lo de siempre: mala calidad de audio y vídeo... Y a pesar de eso, aquí vuelvo a la carga con otro vídeo de amateurs, más que nada por llevar la contraria, y donde dije digo, ahora digo Diego. Aunque los actores no se destaquen por su físico, o la calidad de vídeo sea pésima, vale la pena el visionado de lo que te traigo a continuación. Make Room for Daddy (Hazle sitio a papá) es una serie porno gay intergeneracional, servida en forma de escenas sueltas y editadas en formato de DVD, sin aparentemente, conexión la una con la otra...
Jasper Jezek y Les Whitson
Esta extraña compilación la firma el ex actor porno Ike Adams -el calvito que es besado por el hombre moreno, en la foto de la portada de lo película que hoy nos ocupa-. Y no sólo eso, Ike Adams también ha ido hilvanando otra serie de escenas compiladas en títulos tan llamativos como Blue Collar Heat, o Dirty Young Men, por ejemplo. A mi estas compilaciones me hacen pensar en el cine de Joe Gage, pero con una diferencia fundamental: Gage trabaja con más medios, y Ike Adams hace lo que puede, rodeándose con modelos pseudoprofesionales -si es que nos vale esta palabreja- y casi siempre amateurs. Claro que en el cine de Adams no tenemos escenas filmadas al aire libre en el desierto de Mohave, California, o por los caminos rurales de Alabama, ni tampoco esos planos espectaculares poniendo la cámara en el suelo, para filmar desde ahí a los actores como si los espectadores fuéramos también participes de la fiesta sexual. En su lugar, tenemos escenas mal encuadradas, cabezas que salen de plano, o extraños movimientos de cámara que nos hacen pensar que quién está detrás de todo esto es otro amateur. Perdonando todos los errores técnicos, obtenemos un fabuloso ejercicio para aquellos que gusten del intergeneracional sin condiciones. Para la ocacsión he elegido la compilación número 6. Más que nada porque hasta la fecha es la única que encontré toda entera. Y así, este Make room for daddy, vol6 consta de tres escenas y las vamos a poner las tres en el mismo post. Dije antes que las escenas en apariencia no tienen conexión la una con la otra... Bueno, a veces las reglas están para romperlas. Y aviso para los más exigentes: en porno, nunca pidan un argumento con lógica y bien desarrollado. Eso lo dejan para los escritores de novelas existencialistas.
-Primera escena: Daddy's stress relief (El alivio de tensión de papá)
Padre e hijo frente a un ordenador. El padre, según se nos da a entender, estresado, y agotado, tras un duro día de trabajo en donde sea. ¿Qué se puede esperar de esta situación? ¡Despierta! ¡Estás en Sin Manías! Y como siempre, échale la culpa al porno. Jasper Jezek es el padre, y Les Whitson, su maravilloso hijo... Atención a los diálogos, al verbal: fuck me daddy, suck  me son...






-Segunda escena: Pup up or put out (Paga o apaga)

Les Withson y Ike Adams


Ike Adams entra en escena, llamado al timbre de la puerta. Le abre Jasper Jezek. Adams viene a cobrar la renta de la casa, y Jezek confiesa no tener plata para pagar; tal vez en una semana la tendría... Pronto ambos hombres son capaces de encontrar una alterativa a la deuda: el pago en especies...¿Cómo? Si. El hijo de Jezek será moneda de cambio y de sexo.

   

-Tercena escena y continuación de la anterior. Hey I'm leavin' (No te vayas todavía, que aún hay más) Una vez pagada la deuda, Ike Adams se dispone a marcharse, pero claro, esto es una película porno, no un desfile de carnaval. Es por eso que no nos extrañará un pelo que Jasper Jezek desee sexualmente a Adams, y por eso no lo dejará ir, hasta lograr seducirlo, y dicho al modo castizo: tirárselo (follárselo, por si hay alguien de Winsconsin que no me entienda) Un tercer invitado, morboso y totalmente voyeur se unirá a la fiesta: el hijo de Jezek. Y así, padre, hijo y casero se aseguran un buena jodienda hasta el mes siguiente, que les toque a unos pagar de nuevo el alquiler de la casa y otros, cobrarlo...

Jasper Jezek, Les Whitson y Ike Adams

 

Y para acabar, y tal y como reza en la contraportada de la DVD: The movie you are enjoying was created by consenting adults participating in risky sexual practices. We want you to enjoy this fantasy, but we also recommend that you participate only in safer sex activities.
Que no cunda el pánico. Traducción:
La película que estás disfrutando fue creada con el consentimiento de adultos que participaron en prácticas sexuales de riesgo. Queremos que disfrutes de esta fantasía, pero también te recomendamos que participes únicamente en actividades sexuales seguras.
O en otras palabras: todo lo que viste fue pura fantasía, no hubo menores de edad, y no olvides ponerte un condón cuando folles.
¿Vale?
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jeudi 7 avril 2016

Chupa, chupa, chupa-chups!


No solemos poner vídeos de amateurs, entre otras cosas porque a veces estos vídeos están gravados con métodos muy caseros, y ni se ven bien, y se escuchan peor. Como en el caso que nos ocupa. Pero a mi me apetecía un chupa-chups (un chupetín, una chupeta, etc) y este vídeo me provocó un antojo de... chupar.

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jeudi 31 mars 2016

El hijo de mi vecino. Parte 2

Del estudio Men.com.


Protagonizado por Rafael Alencar, Jack Radley y ZacStevens.


A Jack Radley le encantó el pene de Rafael Alencar tanto que a su compañero de la universidad Zac Stevens le contó todo sobre él. Zac no pensaba conformarse con lo que le contó Jack, así que ambos deciden hacer una pequeña visita a la casa de Rafael, mientras que su mujer está de compras. A Rafael no parece gustarle la idea al principio, pero pronto se encuentra taladrando los agujeros de ambos chicos con su enorme verga.

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dimanche 27 mars 2016

Abuelo y nieto amantes

Intergeneracional.
Apto para aquellos gerontófilos 
(que muchos y bien hallados son)
Sinmaníaco total.
Abuelo y nieto amantes.







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mardi 1 mars 2016

El hijo de mi vecino. Parte 1

Tras el éxito de la popular serie Stepfather’s Secret, el estudio Men.com nos trae una nueva serie Straight to gay (algo así como "De hétero a gay" o "Hétetos que se hacen gays"): My neighbor's son (El hijo de mi vecino).

Protagonizado por Rafael Alencar y Jack Radley.
Con la participación especial de Dirk Caber.

Cinco cosas acerca de Rafael Alencar:
1)Su pene es jodidamente gigantesco.
2)No está circuncidado.
3)Él sabe cómo tomar el control en el dormitorio.
4)Su escena de la ducha en prisión con Johnny Rapid puede decirse que es "legendaria"
y
5)De vez en cuando ha sabido conseguir posiciones creativas con algunos de sus amantes pasivos.


Rafael y Dirk son vecinos y este último le propone que su hijo Jack le ayude a Rafael en su casa ya que está de vacaciones y necesita dinero. Rafael y Jack aceptan aceptan de mala gana. Ya dentro de la casa, Rafael le  pide a Jack que lo espere mientras se cambia de ropa. Pero Jack no quiere perder la oportunidad de estar con Rafael por lo que se acerca a su cuarto y le ofrece ayudarlo. Rafael se sorprende y le dice que está casado y conoce a su padre, pero eso no le importa a Jack que está decidido a que Rafael lo haga suyo.


¡Disfruten el video!
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dimanche 28 février 2016

Daddy's Boy










Y este es el aporte que nos manda F.E. por correo electrónico.
Conner Habbib y Nick Moretti, en un role-play padre e hijo, bien cargado de intenciones, y apto para los amigos del verbal, esto es, que el vídeo viene cargado de frases de diálogo entre los actores durante el acto sexual; diálogo en el que, además de dejarnos bien claro lo bien que se lo están pasando, también se deja claro que ambos son... ¿Padre e hijo? ¡No mames!, como dicen nuestros amigos mexicanos. No sólo es la mínima diferencia de edad entre estos modelos del porno lo que provoca el chiste, es también que Conner Habbid parece haberle encontrado el gusto a esto del role-play incestuoso, a tenor por sus apariciones en la serie Dad (Goes to College y Out West) de Joe Gage.
En cuanto al verbal, algunas frases no tienen desperdicio. F.E. nos apunta algunas y dice: Este enlace es para Sin Manías, si lo consideras así, por los diálogos; aunque dudo que la diferencia intergeneracional sea tan larga.
Yo lo también lo dudo, F.E.
Aún así, he aquí algunas de las perlas que podrás escuchar por boca de Conner Habbid (haciendo de hijo) y Nick Moretti (haciendo de papi):
'Oh fuck yeah daddy
I want it dad
Oh your dick, daddy, I love it!
Dad, you like chuckle there?
Open it daddy!
It's so good daddy?
Give it to me daddy!
Oh dad,
You're so good just pushing me on dad!
Do you want me to coming daddy?
Thanks daddy'
De Hot Older Male.




Pueden enviar sus aportes a umbral_1@yahoo.es
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mardi 9 février 2016

Misteriosa mamada - Relato


...Kevin se acostó conmigo y apagué la luz. Al poco rato ya cuando había perdido la noción del tiempo sentí que tocaban mi verga pues soy de sueño muy ligero...

Misteriosa mamada.

Soy Álex de 38 años y tengo un hijo de 16 años al que su madre, Graciela, quiso ponerle de nombre Kevin; ya saben: por el actor. Soy un hombre casado desde hace dos años con el amor de mi vida, pues tuvimos a Kevin mucho antes de casarnos. Algunos dijeron que el muchacho fue un accidente no deseado, pero mi esposa Graciela y yo mismo, pensamos que él fue el mejor accidente que pudimos tener, y una bendición del Cielo. Tengo un buen trabajo en el aeropuerto, y superviso la carga y descarga de mercancías y equipaje de los aviones. En estos días, y gracias a las aerolíneas de low-cost no nos falta trabajo y vivimos bien. Mi mujer, Gabriela, a la que amo con todo mi ser, es enfermera en el hospital de La Santa Cruz de Jesús, y algunas veces trabaja en el turno de noche. Hasta hace pocos días todo estaba tranquilo en mi vida familiar, laboral y emocional.
Apenas hace unas semanas, justo el día de mi cumpleaños, salí a tomar la copa con unos amigos del trabajo, que no me dejaban marchar a mi casa si antes no festejábamos mi aniversario. Era un viernes por tarde y de alguna manera logramos llegar a una hora decente a una vieja cantina del centro, y tomamos unos tragos. Me retiré temprano y pasé por mi hijo a casa de mi madre, que lo cuidaba, en ausencia de Grabiela. Como siempre que tenía turno de noche, mi esposa nos tenía la cena preparada en el microondas y ya en el auto, mi hijo no pudo ocultar su emoción ante los próximos eventos deportivos, ya que los campeonatos de fútbol de la liga nacional de juveniles, en cuyo equipo local jugaba Kevin, se celebrarían ese mismo domingo en Rosario. Los boletos del avión corrían de mi parte, así que al llegar a casa una sorpresa agridulce nos estaba aguardando; el equipaje estaba preparado, junto al sofá, y no era más que dos sencillos bolsos de mano, pero una nota de Gabriela decía que ya nos había encontrado un hotel para los dos. Me entristeció mucho no ver una maleta más grande, y eso significaba que le había sido imposible cambiar los turnos con una compañera. A mi hijo no le importó demasiado que no viniera su madre. El caso es que cenamos algo y como es de costumbre, antes de emprender ningún viaje, nos metimos a bañar antes de dormir: primero Kevin y al puntito de terminar, él me convidó a compartirle aquel baño, como cuando en algunas ocasiones, yo entrenaba al equipo de muchachos en la cancha, y tras asegurarme que todos ellos se aseaban al terminar de entrenar, al final sólo quedábamos Kevin y yo por ponernos en remojo, y no nos quedaba otra que ponernos el uno al lado del otro, y compartir el baño. Así que una vez en la regadera, nos desnudamos y todo pasó normal. Yo estaba algo tomado y quería dormir. Kevin me preguntó sí podía quedarse a ver aquella horrible película de marcianos en la televisión, y le dije que no había problema, pero que no se quedase hasta muy tarde, ya que teníamos que subirnos a un avión a las 11 de la mañana y eso significaba madrugar un poco para salir temprano del departamento. 
Al día siguiente estábamos haciendo el check in en el hotel, cuando los últimos rayos del sol de la tarde se reflejaron en la fea fachada de las torres Guaraní. El hotel, moderno pero nada pretenciso, parecía bullir de actividad, y vimos muchos niños correteando de acá para allá, junto con sus mayores. A Kevin pareció que le brillaron los ojos nada más verlos, ya que sin duda supo que aquellos niños estaban allá para los campeonatos, y que algunos eran sus rivales a batir en el terreno de juego, y otros sus propios compañeros de equipo. Ya nos dijo la muchacha de la recepción que no tendríamos camas twin en la recámara, ya que el hotel estaba completo como para cambiarnos de cuarto, y que debíamos conformarnos con dormir en una habitación con una sola cama doble. No nos importó, el caso era dormir en alguna parte. Así que tras acomodarnos en nuestro cuarto, una cena fría de room service, con algunos emparedados y algo de televisión fue lo que siguió. Telefonée a mi esposa en cuando se hizo la hora de su descanso en el hospital, para contarle que habíamos llegado de una pieza, y que todo estaba bien. Al cabo me sentía agotado, supongo que por el avión y por el trajín del aeropuerto. Al día siguiente Kevin jugaría al fútbol como un campeón y ambos, padre e hijo, necesitábamos dormir. Me saqué los patanlones vaqueros y la remera, y me quedé tan solo en bóxers.
¡Ni cuenta me di que eran aquellos tan ajustados que volvían loca a Gabriela porque me marcaban todo mi sexo que era un escándalo! De esa guisa, me situé frente al espejo del cuarto de aseo y me cepillé los dientes, junto con mi hijo, que medio desnudo, también se lavó sus dientes. Al volver a la pieza, sentí como un cosquilleo en mis bolas al pensar en mi esposa, porque la extrañaba, pero me tumbé sobre la cama, cuan largo era, dispuesto a dormir. Kevin se acostó a mi lado, y apagué la luz. Al poco rato ya cuando había perdido la noción del tiempo sentí que me tocaban mi verga, pues soy de sueño muy ligero. Por un momento creí que se trataba de mi esposa, pues ya teníamos algunas semanas sin coger, debido a que no coincidían nuestros horarios. Aquellas caricías me hacían estremecer, y no pude evitar que mi verga tomara volumen, dentro de aquellos bóxers, ya de por súper ajustados, hasta que noté que la cabeza de mi miembro, casí parecía querer salir fuera de ellos. No es que fuera tan grande como para eso, pues medirá unos 16 cm erecta, pero en aquel extraño estado de duermevela, creía que Gabriela quería montarse una fiestecita conmigo, y me hice el dormido, dejándole a ella que tomara la iniciativa... De pronto sentí algo húmedo que envolvía mi verga, una boca, y una lengua lamiéndo la cabeza de mi polla. Al principio la sensación tan rica me hizo perder la noción de lo que pasaba, y sólo quería disfrutarlo, pero algo alertó mi mente, hasta que, aturdido, me di cuenta de que la boca que sentía era diferente, como más tosca y basta, lejos de la suavidad aterciopelada de la que hacía gala mi esposa. Y aún así mi verga parecía fierro, y se paró más que nunca. Y cuando por fin desperté, me dió miedo abrir los ojos, pues recordé que a mi lado estaba Kevin. Pero tuve que abrirlos poco a poco, para ver a mi hijo chupándome la verga con mucho detenimiento, y como sí se tratase de un caramelo.
Mi mujer me la comía rico, pero nunca había sentido esa sensación tan excitante como la que sentía en ese cuarto de hotel. Ya mi hijo me la arragaba, asiendo el tronco como una mano, para acomodarse mejor y seguir saciándose de mi sexo. No supe qué hacer. No quería espantarlo, y cerré los ojos. Lo único que deseaba era que aquel momento pasase solo, pues no sabía cómo reaccionar, aunque por otra parte me estaban dando una de las mejores mamada de mi vida. Un par de gemidos escaparon de mi boca, como para hacerme ver que lo mejor que podía hacer era dejarme ir y disfrutar de todo aquello, hasta que a los pocos minutos pasó lo inevitable, y sentí que me iba a correr de un momento a otro. Chorros de mi leche caliente amenazaban con salir disparados de mi verga, y sólo pude apretar mis labios y mi sábana, hasta que al fin me corrí con un profundo suspiro. Expulsé mi leche y pareció que Kevin se llenaba la boca de ella como si comiera la mejor de las jaleas. Yo no me resistía a gritar, y aunque el placer me devoraba por dentro, nunca me habían mamado la verga tan rico.
Mi hijo seguía mamando y limpiando toda mi leche derramada a lo largo de mi verga. Tardó poco más de 5 minutos hasta que mi orgasmo hubo pasado y mi verga tomó su tamaño normal. Luego se acostó a mi lado y me besó la frente, para luego dormirse recostado sobre mi pecho. Yo aún lleno de excitación y confundido, no supe qué hacer. De repente se me salieron unas lágrimas que cayeron sobre su frente y me preguntó por qué lloraba, pero no le respondí. Sólo al cabo de un rato me scuché decir:
-¡Dios mío, hijo!-exclamé-¡Qué cosa tan fea hicimos!
-¡Tranquilo, pa! -dijo por fin- ¡Ya también extraño mucho a mamá, pero ahora estamos solos tu y yo y mientras tanto puedes dormir abrasándome.
Me dio la espalda y lo abracé. Sentí su culo en mi verga y no pude evitar tener otra erección. Fue así que nos quedamos dormidos. FIN.
Autor desconocido.
Esta es una historia de ficción que no ha existido jamás en la realidad, y únicamente en la imaginación del autor. Así que cualquier parecido -que no lo habrá- con la realidad, es coincidencia.
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dimanche 24 janvier 2016

El desahogo de papá - Relato.

EL DESAHOGO DE PAPÁ

Por Súper Mkin

Mi mujer Maria José, mis dos hijos, Álvaro y Elena, y yo -voy a omitir mi nombre- vivimos en un piso en el centro de Barcelona. Aunque mi mujer y yo somos jóvenes nuestra relación de pareja fue cada vez a menos y uno de los motivos que lo ocasionaron fue la falta de sexo. Mi mujer siempre me ha reprochado que estoy muy salido y que no puedo pretender follar todas las noches, pero ¿por qué no? Esta sequía de sexo por parte de ella nos fue separando y aunque no nos llevamos muy mal del todo, y delante de los niños, familiares y conocidos parecemos una pareja muy feliz la realidad es que yo no lo soy. Ella dice que si lo es, y debido a eso, a los niños, etc... seguimos juntos. En ocasiones cuando discutimos a solas, si se mosquea mucho se va a casa de sus padres que viven dos bloques mas arriba del nuestro, en la misma barriada, y duerme allí con la niña. Álvaro como es más independiente se queda a dormir en su cama. 
Mi hijo siempre ha estado muy sobreprotegido y mimado por su madre. Siempre ha sido muy reservado y aunque conmigo se lleva muy bien y yo veo que es demasiado frágil. Lo quiero tanto que nunca me he portado frio ni distante con él, al igual que con mi hija. Cuando Elena nació, pusimos la cuna en nuestro dormitorio, con lo que perdimos un poco de intimidad (si es que nos quedaba alguna) y más tarde cuando no se necesitaba la cuna, Maria José comenzó a dormir con mi hija en nuestra cama. Esta era la excusa perfecta para que no durmiéramos juntos mi mujer y yo. De esta forma a mi solo me quedó para dormir el sofá o la cama de mi hija que estaba vacía claro. En resumen que el único sexo que yo tenia era o muy esporádico o con mi propia mano...
Una de nuestras discusiones en las que ella se fue a casa de sus padres estuvo casi dos semanas. Mi hijo tendría entonces unos 17 años y se quedaba a dormir en su cama. Aquella noche en cuestión él estaba con su madre y su hermana, en casa de sus abuelos. Yo hablé con Maria José por teléfono y me dijo que en cuanto cenara Álvaro se iría a dormir. No tenia mucha hambre y estaba viendo la tele, un programa de esos de sábado noche con mucha tía buena y mucha teta fuera. Entre una cosa y otra me pues muy cachondo y me fui al dormitorio a desahogarme ya que todavía no venía mi hijo. Me senté en nuestra cama y cogí del cajón de la cómoda unas bragas de mi mujer, comencé a olerlas, aunque limpias podía reconocer un leve olor que a pesar del tiempo me era muy familiar, comencé a pasarle la lengua una y otra vez y aspirar aquel aroma a rajita mientras me la machacaba con la otra mano.
No se como ni de que forma, pero percibí una extraña sensación. No estaba solo y cuando mire hacia la puerta entreabierta de la alcoba vi a mi hijo observándome. El se dio cuenta de que lo vi y siguió hacia su cuarto como quien no había visto nada. Yo me quedé de piedra y cuando reaccione solté rápidamente las bragas, me apresuré a subirme el pijama y acomodé mi polla lo mejor que pude antes de salir del cuarto para tratar de averiguar cuánto había visto mi hijo. Muy nervioso y cortado llamé a su puerta y le pregunté que cómo había cenado tan pronto.¡Menuda pregunta!  Mi hijo me dijo que logró convencer a su madre para cenar en casa, que estaba más cómodo aquí. Era normal su madre lo controlaba mucho y yo le daba mas libertad.
No me refirió nada de lo ocurrido, ni yo tampoco lo hice. Me preguntaba si llevaría mucho tiempo observándome cuando yo me percaté,  y aunque estaba algo inquieto por lo ocurrido, no dejaba de pensar que al fin y al cabo yo estaba haciendo algo muy normal y que cuántas veces lo habría hecho él en la intimidad...
No mucho tiempo después de aquello mi mujer volvió a quedarse en casa de sus padres, porque su madre estaba algo enferma. También se llevó a la niña, por supuesto... Aquel día en el trabajo se incorporó una chica nueva en mi departamento. Tendría unos 27 años y un cuerpo escultural. Estuve todo el día cardíaco. No atinaba a lo que hacía y creo que la tía le iba el rollo, porque estuvo todo el tiempo tonteándome. Llegué a casa del trabajo y estaba muy caliente. Sólo quería ir a mi dormitorio y cascármela como un mono. Ya en el ascensor me mire el pantalón y note como mi polla estaba pidiendo guerra...

Pero no fue tan fácil. Mi hijo estaba allí esperándome. Quería contarme una discusión con su madre que lo había enfadado mucho. Yo intenté esquivarlo pero al ver que estaba algo afectado decidí escucharlo. Nos sentamos a hablar y cuando terminamos, se quedó mas tranquilo y comenzamos a tontear y a luchar en broma. A él le gustaban mucho esos juegos porque yo lo cogía y lo zarandeaba de un lado a otro como cuando era más pequeño. Le rodee con mis brazos y lo levanté del suelo y en uno de los zarandeos la espalada me dio un tirón. Entre risas y quejidos me tumbe en el sofá, y le dije que ya estaba muy grande para hacerle eso. El se me tiró encima y me dijo que el que estaba mayor era yo. Entonces me percaté que mi erección no había terminado de cesar del todo, de manera que mientras lo aparté me senté en el sofá y le dije que estaba muy cansado, y que me dolían mucho los pies, que me iba a acostar. Álvaro me dijo que conocía una técnica de masaje para los pies que relajaba mucho. A mi no me pareció muy buena idea en aquel momento, pero cuando me quise dar cuenta ya tenía los zapatos fuera y me estaba quitando los calcetines. Le insistí en que tenia los pies sudados y él me dijo que no le importaba, que para eso era yo su padre.
Mi hijo comenzó a darme un masaje en los pies. Subía hasta los gemelos y volvía a bajar. Me estaba gustando más que comer con las manos, y de repente me imaginé las tetas de mi compañera de trabajo sobre mis pies. De nuevo mi polla iba a reventar mis pantalones; me hacia tanto daño que sin pararme a pensar en las consecuencias, me tuve que desabrochar el pantalón, que entre abierto dejaba ver mis calzoncillos tremendamente abultados por mi verga. Álvaro me tira de la parte inferior de los pantalones para sacármelos, y llevado por mi calentura, apoyo mis manos en el sofá para levantar la pelvis y facilitarle la tarea. Es obvio para los dos que estoy muy cachondo, y mi hijo sube sus manos masajeándome los cuádríceps, rozándome los huevos de vez en cuando. 
Noté mi calzoncillo algo húmedo del líquido que rezumaba mi polla. Con la cabeza inclinada hacia atrás y ciego de lujuria, separe las rodillas dejando ante su cara mi enorme paquete. Entonces pasó, sin verlo, ya que tenia los ojos cerrados. Noté como mi hijo me bajaba los calzoncillos y sin hacer nada para detenerlo, noté como me cogía la polla y empezaba a masajearla de arriba abajo, masturbándome, mientras que con la otra mano me acariciaba los huevos. Aquello era más de lo que nadie había hecho por mí en mucho tiempo, pero no acabo ahí. Estaba tan excitado que no creí lo que estaba pasando. Ahora mi propio hijo estaba lamiendo la polla de su padre, y de un solo movimiento se la metió entera en la boca. Para entonces yo ya tenia los ojos bien abiertos aunque seguía sin creer lo que veía.
Lo único que quería era desahogarme y para mi mejor disfrute cogí la cabeza de mi hijo y la apreté contra mi polla una y otra vez, arriba y abajo hasta conseguir correrme como nunca lo había hecho con su propia madre. Llené su boca de semen y vi como se lo tragaba. Cuando me corrí deje caer mi espalda contra el sofá y tras recuperar el aliento le di las buenas noches a mi hijo y me fui a mi cama.
Me acosté y no tardé en dormirme. Por la mañana llegaría el momento de asimilar todo lo ocurrido. Me lo había montado con mi propio hijo. Mi hijo era marica ... y yo ... ¿también era marica?
Decidí actuar con normalidad, como si no hubiera pasado nada y no hablar del tema ni con mi hijo, ni con nadie más claro. Tiempo habría para todo lo demás.
FIN.

Nota: Este relato fue subido el 3 de diciembre de 2012. Lo que hice entonces fue enlazar el relato, más que reproducirlo íntegro en el blog. La web donde se alojaba este relató cayó, y con ella el relato. Ahora lo recupero para vosotros. Espero que os guste tanto como a mi.
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samedi 16 janvier 2016

Dad out West - 4ª Parte




Y pues, así como quien no quiere la cosa, nos topamos con una nueva de escena de la peli del director Joe Gage, Dad Out West (2015, Ray Dragon Studios). Es la cuarta parte, y por lo que se lee en la red, esta es, sino la mejor, una de las mejores escenas de toda la película. No me alargaré mucho, porque no me da la gana y porque yo sé que tú no estás para rollos. Pero te prevengo: vuelve Max Sargent, el madurito que abrió con la primera escena. Vuelve el bueno de Sargent con su sobrino, papel que hace un desconocido Mike Gaite. Los diálogos entre tío y sobrino nos remiten al enrevesado argumento de la venta de una casa, la del papá, aludido en el título...Por si te interesa, consulta los anteriores posts de esta película para recomponer ese embrollado argumento. -ya más abajo, cuelgo los enlaces... Pero por muy aburridos y forzados que sean estos diálogos, nos enteramos que el sobrino de Sargent le debe una señora mamada a su tío, y al muchacho no le queda otra que cumplir... Más tarde, cuando entre en escena Mike de Marko, te aseguro que la cosa no se quedará en un simple comida de polla. 
¿Qué puede uno esperar de Joe Gage?


Enlaces a las otras escenas de Dad Out West, a falta de la última y culminante escena final:

-Dad Out West - 1ª Parte.
-Dad Out West - 2ª Parte.
-Dad Out West - 3ª Parte.


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mercredi 13 janvier 2016

Folladores cautelosos "2x1"

De la casa productora "Drill my hole" llega la serie "Stealth Fuckers" (Folladores cautelosos) en la que se presentan diversas situaciones en las que (cómo dice el título de la serie) se ha de tener cuidado de no ser sorprendidos al momento de coger.

En la segunda parte de la serie nos encontramos a Dennis West y Jack Radley

Jack Radley no es exactamente una persona a la que le gustan las mañanas, o al menos hasta que su padrastro, Dennis West, le enseña lo grandiosas que pueden ser. Dennis entra en la habitación de Jack y comienza a chupar su gran polla. Inclusive cuando el amigo de Jack viene a recogerlo y se encuentra del otro lado de la puerta, no hay nada que detenga la increíble sensación de tener a su padrastro colgado de su polla.


En la quinta parte tenemos un trío entre dos hombres maduros (Colby Jansen y Billy Santoro) y un jovencito (Johnny Rapid).

Cuando Billy descubre que Johnny pasó la noche en su casa y cogió a su hija, decide que lo mejor que puede hacer es chuparle la polla mientras su hija se encuentra justo a la otra habitación. Después Billy toma a Johnny y lo lleva a la habitación de su hija donde le perfora su lindo culo. Cuando Colby, el mejor amigo de Billy, se va en busca de Billy lo descubre divirtiéndose con Johnny, por lo que decide unirse y pasarla bien.

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dimanche 10 janvier 2016

Sexo después del partido

Refinada y áspera.
Maduro y juvenil.
Cariñoso y frío.
Romántico e insensible.

Cualquier relación puede ser así.



En esta ocasión nos encontramos con una pareja con una gran diferencia de edad que al igual que todos tienen sus pequeñas diferencias:

Daddy: Hoy es nuestro 2do aniversario.
Joven: Que bien...
D: ¿No quieres cenar?
J: No, tengo bocadillos.
D: Pero te dije que prepararía una cena para celebrar...
J: Tenía hambre.
D: Al menos hoy podríamos escuchar música.
J: ¿Y perderme el gran juego?
D: ¡Son sólo las ligas menores!
J: ¡Pero es fútbol!
D: La vida no se trata solo sobre el fútbol. Necesitas expandir tus horizontes.
J: ¡Joder! ¡Me has dicho eso cientos de veces! Sabes que no voy a cambiar, ¿entonces para que insistes en quedarte conmigo?
D: Tú sabes muy bien por qué...
J: Y tú sabes que yo también te amo... y para mi lo más importante después del fútbol es tener sexo contigo...

Pero le mejor forma de solucionar esas diferencias es con una buena sesión de sexo con la persona que más amas.


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mercredi 30 décembre 2015

Me prendí de mi hijo. 2ª Parte.

Me prendí de mi hijo 2
... Justo deja de chuparla y los primeros chorros fueron para su cara y el resto a mi pecho y abdomen. Grité con furia al correrme. Y después, aturdido, me incorporo sobre el lecho y lo veo con los chorros de mi leche en su cara y me dice:
-¡Perdón, traté de tragarla más cuando te veniste, pero es muy grande! ¡No pude, Pa!(...)
Y en eso escuchamos entrar el auto de mi mujer y ambos nos pusimos en modo pánico. Salimos corriendo, pero me percaté de los chorros de semen que tenía en su cara...
-¡Corré al baño, ya Rafael! -exclamé.
Y permanecí en el cuarto sin saber qué hacer. Estaba más caliente que nunca, tenia la pija todavía dura y sólo deseaba calmarme de una jodida vez...




... La tensión se resolvió cuando mi hijo abandonó el cuarto de baño: simplemente se remojó su rostro lampiño, como los gatos, y se refrescó la cabeza. Pasó frente a mi dormitorio sin apenas mirarme y, escaleras abajo, se reunió con su madre. ¡Que sea lo que Dios quiera!, me dije a mi mismo y no se me ocurrió otra cosa que meterme en la bañera para relajarme y calmar mi excitación. Cuando salía de bañarme escucho que mi mujer le dice a Rafa que las niñas se quedaron a cenar en casa de la abuela y que si quería lo acercaba, pero el muchacho prefirió ir en su bici, a reunirse con ellas. Yo mientras tanto esperé a que mi mujer volviera a la recamara y le hice el amor como unas tres veces esa tarde. Espero que no estés caliente con alguna pendejita y te la estés desquitando conmigo, me dijo ella un poco en broma entre cogida y cogida. Yo solo reí y la llené de besos. Amo a mi mujer con todo mi ser, pero sentía deseos carnales hacia mi propio hijo. No podía borrar de mi mente la hermosa mamada que me había dado mi Rafael. Mi morbosidad no paraba, porque en el fondo yo tenia ganas de cogermelo por el culo. No podía frenar esos deseos. La culpa de vez en cuando aplacaba el ansía de tenerlo penetrado, pero ésta siempre volvía con mas ganas. Para curarme en salud y no desquiciarme, decidí esquivar a mi hijo un tiempo, con la idea de dejarlo solo para chequear si se había arrepentido. Sin embargo, algo en mi fuero interno me decía que no.
Un fin de semana, por cuestiones laborales, tuve que ir a otra provincia, al otro extremo del país. Yo trabajo en banca, y en esos años estábamos en expansión por toda la nación, tras la famosa y escandalosa fusión entre los dos míticos bancos que arruinaron a tantas familias. Como sea, la persona que mandábamos a supervisar una nueva sucursal había renunciado, y me endosaron la tarea. Invité a mi mujer a que me acompañara, ya que yo resolvía todo el viernes y sábado en la mañana y tendríamos sábado a la tarde y todo el domingo para pasear. Ella no aceptó por no sé qué evento importante que tenía con una de sus amigas, y me indicó que podía llevarme a Rafa, del cual afirmó que andaba últimamente un poco distraído. Me negué diciéndole que él no iba aceptar para poder quedarse con sus amigos durante aquel fin de semana, pero para mi sorpresa el viernes a la mañana cuando me ya iba mi mujer me advierte: tengo una sorpresa ya se quien va a ocupar mi pasaje, y aparece mi hijo con su mochila lista, y lleno de felicidad me dice:
- ¡Cómo no me vas a invitar, pa! -exclama - ¡Ya sabés que me hace muy feliz poder acompañarte!
¿Fin de semana de intimidad entre padre e hijo? Bueno, lo cierto es que ambos lo necesitábamos. La oportunidad de poder hablar sin interferencias, me refiero a su madre y las niñas, o quizá sus amigos, parpadeaba frente a mi como las luces intermitentes de un auto. Y a fe que los dos teníamos mucho de que hablar para destensar aquella anómala relación de padre e hijo en la que estábamos cayendo. Así que partimos, y todo trascurrió normal hasta el sábado a la tarde, cuando le pregunté qué quería hacer, que si quería salir a pasear. Y el angelito me dijo que se sentía mal, que se quedaría en el cuarto del hotel, que me fuera yo solo. Obvio que me preocupé y decidí quedarme con él. Nada más entrar en nuestro cuarto del hotel, me dice:
- ¡Ya me siento mucho mejor, repetimos lo de la otra vez porfa!
¡Qué incauto fui otra vez! ¡Trampas y argucias adolescentes! Tensión y espanto en mi rostro, deseo en el suyo. Realmente, ¿aquello estaba sucediendo de verdad?
- ¡No hijo, estoy muy cansado! -fue mi respuesta. No fueron necesarias más palabras.
Él tristemente asintió y nos acostamos a dormir. La tarde languidecía a nuestro alrededor y las calles y los parques de aquella ciudad de provincia se volvieron inhóspitos. Dormimos una inusual siesta, acostados los dos en un mismo lecho, dejando libre el otro, como mudo testigo de lo que acontecería después. Y así, con el rostro de mi hijo recostado sobre mi pecho, me adormecí y soñé que yo volvía a ser un pibe lampiño, y que mi papá era en verdad mi hijo Rafael. Todo este embrollo mental sólo tenía su lógica en aquel extraño universo onírico. En él, mis hormonas adolescentes estaban a full, y mi papá, o sea mi hijo Rafael, me explicaba que los cambios hormonales son pasajeros, pero que nos hacen hombres, y que en ocasiones tienen efectos secundarios, como por ejemplo, que a los varones, se nos paraba la pija todo el tiempo. En este sueño tan estrambótico, yo le escuchaba decir todo aquello de corrido, pero había algo que no cuadraba: mi papá tenía cara de adolescente, y apenas se afeitaba. ¿Cómo podía ser? ¿A vos se te para la pija todo el tiempo, verdad hijo? me decía él. Para mi sorpresa, me abría el cierre del pantalón vaquero y alcanzaba mi verga, que parada, palpitaba, dura y férrea entre sus manos. A continuación, mi padre-hijo se arrodillaba frente a mi y decía algo así como 'esto sólo lo puedo arreglar yo, hijo'. Y se tragaba mi polla en un abrir y cerrar de ojos. Me desperté súbitamente sólo para darme cuenta de que en aquella habitación alguien se estaba comiendo mi verga. Y la realidad cayó sobre mi como una aplastante avalancha. Rafael me estaba mamando la pija con todas sus ganas, sus dos manos aferrando el tronco de mi virilidad.
- ¿Te gusta ahora? -preguntó cuando se dio cuenta que yo lo observaba, no se si horrorizado, no se si medio alelado y acaso algo encantado ante aquel cuadro. - ¿Lo hago mejor que antes? -añadió.
No me quedó otra que dejarle hacer porque se le veía loco con mi pija, y no cesaba de chuparla hasta lograr masturbarme sólo con su boca, para después centrarse en lamer la cabeza de miembro. Admito que de la parálisis pasé, en modo directo, al éxtasis. Me tenia loco del placer que me daba y se me escaparon gemidos de placer, tal vez muy escandalosos, pero me importó un carajo. Luego de un rato se levanta y se sienta en mi panza, permaneciendo un tiempo en silencio, acariciándome la verga.
- ¡Practiqué mucho con un pepino para que no me duela, pa! - dijo - Quiero que seas el primero en que me llene el culo de leche.
Yo no podía creer cómo me hablaba mi hijo. ¡Estaba desesperado por mi pija! Me lo demostró al instante sentándose acomodándose sobre ella: tomó mi pija y se la colocó en la entrada de su ano, que previamente lubricó con dos salivazos. Mientras se sentaba sobre mi polla, una expresión felicidad emanó de su rostro. Y tras un largo y fuerte gemido, sus nalgas tomaron contacto con mi pubis, acariciando mis huevos. En esta posición, empalado, se las arregló para alcanzar mi rostro y besarme por todos lados .Yo iba dejando de a poco que mi pija se adaptara a las entrañas de su culo, incapaz de mover un sólo músculo por no romper el momento que a solas, yo tantas veces deseé. Ya veía su cara de dolor, pero él no se quejaba. Yo le preguntaba si estaba seguro de querer seguir con aquello y me decía que si, que tenía ya tiempo que quería eso. Cuando menos nos dimos cuenta, nos giramos, quedando él abajo con sus piernas en mis hombros y empecé muy despacio a meter y sacar mi pija, follándomelo. Su rostro de pibe con sus labios tan rosados, brillantes y un poco hinchados, y expresión felicidad me trasmitieron seguridad, y me pareció que su corazón se le iba a salir del pecho. Sus ojos que no los podía mantener abiertos, y su voz y sus gemidos que traían descontrolado. No hubo tabúes. Y no fui consciente de que lo estaba culeando con toda la furia, y yo ya gritaba y gemía, y me excitaba desesperado. Era como que no podía dominar ese bombeo infernal. Le besaba el cuello, las tetillas hermosas, esos labios hinchados, y ya ahí sentía como mi pelvis chocaba contra sus huevos y mis huevos chocaban con sus glúteos. No me podía controlar. Parecía que llevase sin coger años de la forma que me estaba cogiendo ese culo, tan calentito, tan apretadito, y tan deseado. Inevitablemente tanta desesperación me llevó a que en poco tiempo terminara con toda mi leche dentro del culito de mi hijo. Caí sin aire encima de él y recuperando la respiración, intenté salirme pero él no lo permitió. 
-¡No, por favor no me la saques! -susurró- Sigue moviendo así despacito que me gusta.
Para mi sorpresa mi pija seguía dura como piedra, mientras me giraba y la acomodaba para quedar en posición de cucharita, Él cada vez que sentía que mi pija salía un poco empujaba con fuerza, logrando que se quedara toda adentro. Estaba vez tampoco me di cuenta de que fue en esta postura que empezamos a coger de nuevo. No me sorprendí apenas, disfrutando mi de pija dentro de su hermoso culo, y más desesperado me ponía sentir cómo lo gozaba de placer. Pronto estuvimos él boca abajo y yo encima. En ocasiones no pude evitar enderezarme un poco para ver cómo entraba y salía mi pija de su culo, al compás de sus terribles gemidos y bufidos. ¡De pronto me vi a mi mismo como un adolescente que tuviera su primera vez y que descubría la dicha al máximo! Olas de placer me inundaron el ser, y de repente empecé a sentir como su culo se contraía y, al hacerlo, succionaba mi polla. Ese placer fue mayor aún que antes; algo que a mis 43 años jamás había sentido con mi propia mujer en ninguno de nuestros jueguecitos. No pude controlarme y en medio de un grito desgarrado, empecé a largar toda mi leche de nuevo dentro de su culo. Aquella extraña succión continuó mientras me corría, y llegó a su punto álgido cuando mi hijo exclamó sorprendido:
-¡Me estoy corriendo, pa!
Cuando al cabo recuperamos de nuevo la respiración, me dijo:
- Pa, terminé sin siquiera tocarme. ¿Algo anda mal?
- ¡No bebé, es normal eso! -le dije.
Le expliqué lo de la próstata, que con mi pene, de alguna manera, alcancé a estimularle, logrando provocar un orgasmo sin que él tuviera que hacer nada más, ni siquiera tocarse. Naturalmente, aquella explicación no le aclaró mucho sus dudas, pero como yo insistí que en todo estaba bien, los dos nos fuimos a bañar, y al poco caímos rendidos sobre la cama. Una cena fría de room-servicefue lo único que nos sacó del lecho, esperando a que se presentara la señora culpa, junto con el señor remordimiento. Al otro día cuando me desperté se presentaron los dos, juntos y de la mano, mientras yo luché por mantener vivos los recuerdos de la hermosa noche que habíamos pasado. Pero ganó la culpa, y le cedió el paso al remordimiento. En ese punto, lo único que cabía hacer era alistarnos para volvernos.
Al llegar a casa apenas abro la puerta, estaba un compañero de trabajo de mi esposa. Me sorprendió que se pusiera tan nervioso y que hablara tan alto. Nos dio la bienvenida, y buscó crear una de esas conversiones absurdas para momentos absurdos: que si el tiempo, que si el tráfico, que si el gobierno y los impuestos... Al rato apareció mi esposa también como nerviosa, le agradeció por llevarla y él se fue. No lo voy hacer mas largo, pero después de tantas discusiones por esa situación mi esposa me confesó que me era infiel, que lo único que la ataba a mi era los hijos y el buen sexo. Yo me quede sin saber qué hacer. Mi vida pareció deshacerse un sólo fin de semana. De esposo idílico y padre ejemplar, pasé a ser un padre incestuoso, y un cornudo marido, por partida doble. No me apetece entrar en detalles. Ella decidió irse y terminamos separándonos en buenos términos: mis hijas decidieron irse a vivir con ella, pero Rafa me pidió que quería irse conmigo. Pasó mucho tiempo después de la separación, como unos seis meses, yo aún pensaba más en ese ultimo tiempo en la noche que pasamos con Rafa cuando viajamos a la provincia que que en mi ex esposa. La evocación de ese recuerdo me absorbía todo mi tiempo, y mi cordura. No entendía qué me pasaba. Moría de ganas de cogérmelo de nuevo, pero si pensaba en otro hombre me daba asco, y me invadía un sentimiento de repugnancia. Fueron días extraños. Ya en ese tiempo de abstinencia, porque nunca más volví a dormir con él, de sólo verlo se me paraba la pija, y dura como una vara de acero, me pedía acción. Acepté que, fuese por la razón que fuese, lo que me pasaba era muy peculiar: se trataba sólo de una atracción sexual hacia mi hijo. Yo no era homosexual y punto. Como no me apetecía averiguar qué de verdad había en la última parte de esta aseveración, decidí dejar todo atrás y olvidarme. Pero no podía. Con la verga dura a todas horas, como un adolescente, terminaba masturbándome como un loco, recordando aquella noche, anhelando a mi hijo. Podía aceptar la realidad del incesto, pero verme a mi mismo como un marica, sería como desgarrarme por dentro. Una noche entró Rafael a mi habitación, pidiendo hablar conmigo.
- Siento que por mi culpa te separaste de mamá -dijo- ¡Te ruego que perdonés!
Le abracé y le aclaré cómo había sido todo, y le pedí que no por eso tenia que odiar a su madre, que esas cosas pasaban aveces en algunas parejas. Charlamos mucho de esos temas hasta que se quedó dormido. A mi lado, le vi de nuevo como un niño y me adormecí abrazado a él. Cuando abrí los ojos y me desperté, comprobé que para mi sorpresa, que me había destapado y tras haberme bajado mi piyama y se dedicó a darme una hermosa mamada. Esta vez le dejé hacer, y sin oponer resistencia alguna me dejé llevar por el placer. No aguanté mucho y en menos de 10 minutos le estaba llenando la boca de leche. Esa noche cogimos sin descanso. Cada día esperaba que él llegara para pedirme que lo cogiera toda la noche, y yo accedía. Y fue así como los dos caímos en una rutina sexual de la que no podíamos escapar. Tanto ajetreo no lo pude seguir, mi cuerpo no respondía tanto a sus exigencias, y en ocasiones sólo yacíamos en el lecho el uno al lado del otro. Hasta que un tiempo después me confesó que le gustaba mucho un chico del gimnasio que lo había invitado a tomar algo. Salió y volvió tan feliz de su cita, aunque seguía pidiéndome que lo cogiera. Tuvo varios amoríos y encuentros de sólo sexo, MI hijo simplemente venia y me lo contaba sin ningún tipo de pudor. Cuando conocí a otra mujer le dije que tenía que permitirme ser feliz con ella. 
Él lo aceptó.
Actualmente sigo en pareja y mi hijo vive solo desde hace ya cuatro años. Cada vez que lo visito, si estamos solos, a la pequeña insinuación que me hace terminamos cogiendo como locos desesperados. Él ahora está en pareja y es aparentemente muy feliz con este chico, que se nota que lo quiere muchísimo. Por el momento hace ya un muy buen tiempo que evito cualquier situación que nos pueda llevar a terminar cogiendo. No quiero ni deseo comprometernos. Vamos a ver cuánto duro sin ese culo hermoso de mi hijo, el cual por cierto es ya todo un hombre, a quien le gustan los hombres... casi tanto como a mi.
La culpa siempre estuvo por esta sociedad donde hemos sido criados. Y para sobrevivir, debemos erigir muros que nos protejan. 
Pero a mi siempre me ganó el morbo sin poder controlarlo.
FIN.
Autor desconocido.
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Extraido de Relatos Para Hombres.

Este relato es una edición especial para Sin Manías del relato titulado Morbo por el culo de mi hijo.
Pincha aquí para leer la primera parte del relato.

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samedi 19 décembre 2015

Ayudo a mi padre


Podría haberse titulado, sin problemas, Dos Paletas Tontos, Muy tontos o Dos albañiles en su jardín, sólo por mencionar un par de títulos alternativos para este vídeo, ya que la tarea que lleva a cabo el barbas es totalmente absurda, como absurdo es creer que ese pedazo de roca, pegote de concreto/hormigón o lo que sea, necesite de reparaciones. En la foto-captura que os adjunto no se aprecia del todo bien, pero cuando vean ustedes el vídeo se darán cuenta de qué estoy hablando: no se puede rascar una superficie rugosa y aparentemente de forma irregular con una herramienta -una paleta de albañil, y de yesero, en este caso- concebida para ser usada en una superficie regular y recta. No voy a detenerme en el bote de linaza o masilla, en lo alto de la roca, para completar una escenografía imposible. Como sea, yo titulo a este vídeo Ayudo a mi padre, porque me parece un título tan bueno como los dos anteriores o como cualquier otro.
Tras lo obvio, hay que decir, para nuestra alegría y felicidad, que este vídeo es un role-played de los que tanto hemos hablado últimamente. Filmado al aire libre, viene lleno de guarradas por doquier, con esos diálogos picantes que, dichos con más o menos gracia, le aportan un toque de dignidad sinmaníaca al asunto. ¡Ese hombre maduro y con barba, sudoroso, y vestido tan solo con una camiseta blanca sin mangas y unos shorts de tema militar, que simula estar muy atareado reparando -es un decir- una pobre roca de cemento en su jardín, ya es de por si un buen principio! La cosa mejora cuando en seguida entra en escena un joven, que decidido, casi le arranca la camiseta al hombre mientras le dice, todo a la vez: ¡Hola papá! ¿Qué haces? ¡Es hora de comer! Debido al pobre audio es difícil de entenderlo, pero el muchacho no se equivoca. Es hora de comer... de comerle el rabo a su padre, como entrante... Del plato principal te encargas tu de verlo... Pero esas líneas de diálogos del tipo ¡Oh muchacho, chúpame la pija! o ¡Papá fóllame bien! no te dejarán indiferentes, si acaso te gusta este tipo de fantasía.
Ignoro quienes son los tipos del vídeo, ni tampoco sé como se llama en verdad.
¿Acaso lo sabes tu?


Si el vídeo no se visualiza: botón derecho del ratón, abrir el vídeo en pestaña nueva. Y listo.
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