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Friday, May 6, 2016

Daddy Chasers

Daddy Chasers (2015, Catalina/Channel 1) es un film del inefable
Chi Chi La Rue.


De entrada esta película podría haberse titulado 'Hola me llamo Sam Truitt y me gusta follar con hombres maduros' o bien 'Orgía Intergeneracional', y cualquiera de ambos títulos tendría sentido: la segunda escena de la película, y la excusa de haberla filmado, es para el lucimiento del joven Sam Truitt, quien a su vez se ve envuelto en una orgía de pesadilla, pero con final feliz. Y todo eso bajo la batuta de Chi Chi La Rue. 


Con la participación de un elenco privilegiado, a la cabeza del cual destacan Jason Phoenix, David Benjamin y el aludido Sam Trutt (padre e hijo en la ficción), Daddy Chasers es una buena ocasión para comprobar que el título promete lo que anuncia, y no decepciona. Más bien al contrario, escandaliza y satisface a la vez, al público más exigente en cuanto a películas daddy/boy (joven y maduro) se refiere. ¿Y por qué? Pues porque La Rue -y sin manías- por fin se atreve a traspasar la línea roja. Y me explico: ya desde el año 2013 los estudios productores de películas porno gay se habían instalado cómodamente en una moda que consistía en darle una vuelta de tuerca al tema daddy/boy presentando situaciones pseudoincestuosas (¿se me acepta el término? o relaciones de incesto no consanguíneas. Naturalmente el morbo estaba servido, y todos los Stepfathers y Stepsons que se os ocurran e intercambios, incluídas las películas de Nica Noelle, han sido buena muestra de ello. ¿Y quién iba más allá y traspasaba esa línea roja en la que el incesto es entre parientes consanguíneos en algunas de sus películas? Pues el bueno de Joe Gage, solitario en el género, y de vez en cuando, acompañado de alguien más como una rara e inesperada excepción. Como ahora Chi Chi la Rue. Tras la estela de películas como Fucked by our dads (Follados por nuestros padres) -otra película en la que los padres se intercambian sus creciditos retoños- o Daddy it hurts -orgía intergeneracional filmada con más o menos gracia en la uno de los chavales se merienda el rabo de papá-, parecía que La Rue estaba dando un giro muy claro a las relaciones padre/hijo y sin pedir perdón por ello. Como en Daddy Chasers, denso filme condensado en tan sólo dos escenas sin conexión argumental la una con la otra, y ni una más, porque la película no necesita de añadidos para funcionar. La primera de esas escenas -y cuyo pilar es esa máquina que en inglés llaman fuckin' machine- ya contiene un guiño hacia el tema de sexo con papa. Trenton Ducati y Jason Phoenix están un almacén y allí se encuentran con la máquina aludida, que al parecer pertenece al padre de Phoenix.
David Bejamin, penetrado por su hijo, en la ficción, Sam Truitt
El material ya está servido y ambos muchachos, y gracias a la ayuda del artilugio en cuestión, nos regalarán lo que mejor saber hacer: sexo y litros de esperma. Y pronto llega la escena que nos interesa, en la que por alguna absurda razón, David Benjamin recibe una llamada de Logan Vaugh, profesor de su hijo. Al parecer el retoño de Benjamin, papel que cae en la estrella del momento, Sam Truitt, se está portando muy mal en clase. Como sea, David Benjamin termina en el aula de su hijo, acompañado de Vaugh, el profesor. Y con ellos, dos muchachos más y el papá de ellos. La chispa que enciende el fuego es un castigo que va a recibir Truitt por parte de padre, frente al profesor y frente a sus compañeros de aula. Las llamas prenden, y afectarán a todo el mundo presente en dicha aula. Y que no se te escape la frase que pronuncia Benjamin, dirigida a su hijo, en medio del festival de fuegos artificiales: Come on son, fuck me like a man (Venga hijo, fóllame como un hombre) Y no tengo que añadir nada más. 


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Tuesday, February 9, 2016

Misteriosa mamada - Relato


...Kevin se acostó conmigo y apagué la luz. Al poco rato ya cuando había perdido la noción del tiempo sentí que tocaban mi verga pues soy de sueño muy ligero...

Misteriosa mamada.

Soy Álex de 38 años y tengo un hijo de 16 años al que su madre, Graciela, quiso ponerle de nombre Kevin; ya saben: por el actor. Soy un hombre casado desde hace dos años con el amor de mi vida, pues tuvimos a Kevin mucho antes de casarnos. Algunos dijeron que el muchacho fue un accidente no deseado, pero mi esposa Graciela y yo mismo, pensamos que él fue el mejor accidente que pudimos tener, y una bendición del Cielo. Tengo un buen trabajo en el aeropuerto, y superviso la carga y descarga de mercancías y equipaje de los aviones. En estos días, y gracias a las aerolíneas de low-cost no nos falta trabajo y vivimos bien. Mi mujer, Gabriela, a la que amo con todo mi ser, es enfermera en el hospital de La Santa Cruz de Jesús, y algunas veces trabaja en el turno de noche. Hasta hace pocos días todo estaba tranquilo en mi vida familiar, laboral y emocional.
Apenas hace unas semanas, justo el día de mi cumpleaños, salí a tomar la copa con unos amigos del trabajo, que no me dejaban marchar a mi casa si antes no festejábamos mi aniversario. Era un viernes por tarde y de alguna manera logramos llegar a una hora decente a una vieja cantina del centro, y tomamos unos tragos. Me retiré temprano y pasé por mi hijo a casa de mi madre, que lo cuidaba, en ausencia de Grabiela. Como siempre que tenía turno de noche, mi esposa nos tenía la cena preparada en el microondas y ya en el auto, mi hijo no pudo ocultar su emoción ante los próximos eventos deportivos, ya que los campeonatos de fútbol de la liga nacional de juveniles, en cuyo equipo local jugaba Kevin, se celebrarían ese mismo domingo en Rosario. Los boletos del avión corrían de mi parte, así que al llegar a casa una sorpresa agridulce nos estaba aguardando; el equipaje estaba preparado, junto al sofá, y no era más que dos sencillos bolsos de mano, pero una nota de Gabriela decía que ya nos había encontrado un hotel para los dos. Me entristeció mucho no ver una maleta más grande, y eso significaba que le había sido imposible cambiar los turnos con una compañera. A mi hijo no le importó demasiado que no viniera su madre. El caso es que cenamos algo y como es de costumbre, antes de emprender ningún viaje, nos metimos a bañar antes de dormir: primero Kevin y al puntito de terminar, él me convidó a compartirle aquel baño, como cuando en algunas ocasiones, yo entrenaba al equipo de muchachos en la cancha, y tras asegurarme que todos ellos se aseaban al terminar de entrenar, al final sólo quedábamos Kevin y yo por ponernos en remojo, y no nos quedaba otra que ponernos el uno al lado del otro, y compartir el baño. Así que una vez en la regadera, nos desnudamos y todo pasó normal. Yo estaba algo tomado y quería dormir. Kevin me preguntó sí podía quedarse a ver aquella horrible película de marcianos en la televisión, y le dije que no había problema, pero que no se quedase hasta muy tarde, ya que teníamos que subirnos a un avión a las 11 de la mañana y eso significaba madrugar un poco para salir temprano del departamento. 
Al día siguiente estábamos haciendo el check in en el hotel, cuando los últimos rayos del sol de la tarde se reflejaron en la fea fachada de las torres Guaraní. El hotel, moderno pero nada pretenciso, parecía bullir de actividad, y vimos muchos niños correteando de acá para allá, junto con sus mayores. A Kevin pareció que le brillaron los ojos nada más verlos, ya que sin duda supo que aquellos niños estaban allá para los campeonatos, y que algunos eran sus rivales a batir en el terreno de juego, y otros sus propios compañeros de equipo. Ya nos dijo la muchacha de la recepción que no tendríamos camas twin en la recámara, ya que el hotel estaba completo como para cambiarnos de cuarto, y que debíamos conformarnos con dormir en una habitación con una sola cama doble. No nos importó, el caso era dormir en alguna parte. Así que tras acomodarnos en nuestro cuarto, una cena fría de room service, con algunos emparedados y algo de televisión fue lo que siguió. Telefonée a mi esposa en cuando se hizo la hora de su descanso en el hospital, para contarle que habíamos llegado de una pieza, y que todo estaba bien. Al cabo me sentía agotado, supongo que por el avión y por el trajín del aeropuerto. Al día siguiente Kevin jugaría al fútbol como un campeón y ambos, padre e hijo, necesitábamos dormir. Me saqué los patanlones vaqueros y la remera, y me quedé tan solo en bóxers.
¡Ni cuenta me di que eran aquellos tan ajustados que volvían loca a Gabriela porque me marcaban todo mi sexo que era un escándalo! De esa guisa, me situé frente al espejo del cuarto de aseo y me cepillé los dientes, junto con mi hijo, que medio desnudo, también se lavó sus dientes. Al volver a la pieza, sentí como un cosquilleo en mis bolas al pensar en mi esposa, porque la extrañaba, pero me tumbé sobre la cama, cuan largo era, dispuesto a dormir. Kevin se acostó a mi lado, y apagué la luz. Al poco rato ya cuando había perdido la noción del tiempo sentí que me tocaban mi verga, pues soy de sueño muy ligero. Por un momento creí que se trataba de mi esposa, pues ya teníamos algunas semanas sin coger, debido a que no coincidían nuestros horarios. Aquellas caricías me hacían estremecer, y no pude evitar que mi verga tomara volumen, dentro de aquellos bóxers, ya de por súper ajustados, hasta que noté que la cabeza de mi miembro, casí parecía querer salir fuera de ellos. No es que fuera tan grande como para eso, pues medirá unos 16 cm erecta, pero en aquel extraño estado de duermevela, creía que Gabriela quería montarse una fiestecita conmigo, y me hice el dormido, dejándole a ella que tomara la iniciativa... De pronto sentí algo húmedo que envolvía mi verga, una boca, y una lengua lamiéndo la cabeza de mi polla. Al principio la sensación tan rica me hizo perder la noción de lo que pasaba, y sólo quería disfrutarlo, pero algo alertó mi mente, hasta que, aturdido, me di cuenta de que la boca que sentía era diferente, como más tosca y basta, lejos de la suavidad aterciopelada de la que hacía gala mi esposa. Y aún así mi verga parecía fierro, y se paró más que nunca. Y cuando por fin desperté, me dió miedo abrir los ojos, pues recordé que a mi lado estaba Kevin. Pero tuve que abrirlos poco a poco, para ver a mi hijo chupándome la verga con mucho detenimiento, y como sí se tratase de un caramelo.
Mi mujer me la comía rico, pero nunca había sentido esa sensación tan excitante como la que sentía en ese cuarto de hotel. Ya mi hijo me la arragaba, asiendo el tronco como una mano, para acomodarse mejor y seguir saciándose de mi sexo. No supe qué hacer. No quería espantarlo, y cerré los ojos. Lo único que deseaba era que aquel momento pasase solo, pues no sabía cómo reaccionar, aunque por otra parte me estaban dando una de las mejores mamada de mi vida. Un par de gemidos escaparon de mi boca, como para hacerme ver que lo mejor que podía hacer era dejarme ir y disfrutar de todo aquello, hasta que a los pocos minutos pasó lo inevitable, y sentí que me iba a correr de un momento a otro. Chorros de mi leche caliente amenazaban con salir disparados de mi verga, y sólo pude apretar mis labios y mi sábana, hasta que al fin me corrí con un profundo suspiro. Expulsé mi leche y pareció que Kevin se llenaba la boca de ella como si comiera la mejor de las jaleas. Yo no me resistía a gritar, y aunque el placer me devoraba por dentro, nunca me habían mamado la verga tan rico.
Mi hijo seguía mamando y limpiando toda mi leche derramada a lo largo de mi verga. Tardó poco más de 5 minutos hasta que mi orgasmo hubo pasado y mi verga tomó su tamaño normal. Luego se acostó a mi lado y me besó la frente, para luego dormirse recostado sobre mi pecho. Yo aún lleno de excitación y confundido, no supe qué hacer. De repente se me salieron unas lágrimas que cayeron sobre su frente y me preguntó por qué lloraba, pero no le respondí. Sólo al cabo de un rato me scuché decir:
-¡Dios mío, hijo!-exclamé-¡Qué cosa tan fea hicimos!
-¡Tranquilo, pa! -dijo por fin- ¡Ya también extraño mucho a mamá, pero ahora estamos solos tu y yo y mientras tanto puedes dormir abrasándome.
Me dio la espalda y lo abracé. Sentí su culo en mi verga y no pude evitar tener otra erección. Fue así que nos quedamos dormidos. FIN.
Autor desconocido.
Esta es una historia de ficción que no ha existido jamás en la realidad, y únicamente en la imaginación del autor. Así que cualquier parecido -que no lo habrá- con la realidad, es coincidencia.
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Friday, December 25, 2015

Daddy Hunt Vol. 4 Escena 3.











¡Feliz Navidad a todos!

Ya sé que este día no es el más indicado para actualizar el blog, pero también sé que pese a las fechas del calendario, siempre hay gente sinmaníaca que nos sigue: en el momento de escribir estas líneas, 16 usuarios conectados. Para todos ellos, va este post.
Se trata de un vídeo del polludo -si se me permite esta expresión- Jay Taylor. Me imagino que en Latinoamérica, la palabra polludo os sonará extraña. Y como la palabra no existe en el diccionario, podemos inventar un equivalente para ustedes: de verga, vergudo, de pija, pijudo, o de pinga, pingudo... ¡Qué risas! ¡No sé cual de estos palabros aplicaría a los más de 20cm de pene del señor Jay Taylor! Pero además de un respetable pene -su herramienta de trabajo- Jay Taylor es un daddy que trabajó en exclusiva, durante la primera década del 2000 para Patheon Productions, que es la productora que se especializó en modelos masculinos maduritos, creando la página llamada Hot Older Male, plataforma desde la que se lanzaban algunos de los vídeos de Patheon.
Uno de esos vídeos, fue la saga Daddy Hunt (A la caza del Papá), santuario y altar para quienes gusten del género intergeneracional. Por ahí pasaron maduritos actores tan sinmaníacos como Brad Kalvo, Adam Russo, Allen Silver, o el mismísimo Jay Taylor, actor que a la sazón, se convirtió en un especialista en filmar escenas bajo la ducha, ya sabéis, no precisamente al estilo de singing in the rain, aunque mejor al estilo de fucking in the water... La serie Daddy Hunt, terminó publicándose en formato DVD. Se trataba de escenas sueltas, sin ninguna conexión entre si, en las que el único denominador común son escenas entre joven y maduro. Y de entre ellas, aquí va la tercera escena de Daddy Hunt, Volúmen 4
¡Gracias F.E. por el aporte!


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Saturday, December 19, 2015

Too big to fuck?







Too big to fuck? o  ¿Demasiado grande para follar/coger? es un trabajo del dibujante
Chaz, autor que ha publicado parte de su trabajo en la desaparecida revista Handjobs Magazine.
Por supuesto, su obra es conocida en lengua inglesa, pero aquí alguna mano anónima por internet, nos ha obsequiado un traducción al español; ignoro pues quién es el traductor. 
De todos modos, gracias.
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Friday, November 20, 2015

Un día cualquiera: entrenando a cuerpo entero.





Me apetecía mucho compartir con vosotros esta tira de dibujos -historieta- o simplemente este cómic de Chaz, un autor que, tal y como recién comprobaste, adora las relaciones intergeneracionales. Di con este trabajo como por casulidad, a través del blog Mitos y Cuerpos, un excelente blog del que ya os hemos hablado en varias ocasiones. Chaz, el autor de los dibujos, publicó parte de su otra en, cómo no, la desaparecida revista Handjobs Magazine, Si os interesa, en un futuro iré subiendo más cositas de este autor.



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Thursday, November 5, 2015

Lord Iron art work 3.













¡Fóllame bien, nene!







¡Tú puedes, chaval!



Entrenador




Momento sofá













Más Lord Iron:
Lord Iron art work.
Lord Iron art work 2.
Lord Iron, ilustraciones
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